Han pasado siete años desde que comenzó en este sector en alza. Unos comienzos autodidactas pero con una base artística «doméstica». «Cuando era pequeña, los veranos y después de comer, mi abuela Pura me ponía a hacer punto de cruz, medio punto y «petit point». Con el paso del tiempo he valorado esas enseñanzas. Lo mismo que las de mi maestro Manolo Nadal, con el que aprendí a pintar, a mezclar colores. Era muy estricto y exigente y me marcó, porque su técnica la aplico a mi actual profesión. Nunca me imaginé que iba a dedicarme a un oficio tan añejo, que hace que me levante todos los días con mucha ilusión».

El año pasado esta sombrerera abrió su tienda en la calle Virgen de Setefilla, en el barrio de Los Remedios, que se une a su tienda taller de Los Palacios. «Quiero destacar la gran acogida del barrio, que es muy estiloso. La clientela está satisfecha y es que el público está falto de mimo, atención, cortesía y educación. Como también lo están los sombrereros españoles, que no tienen nada que envidiar a los ingleses. Para mí hay dos maestras a las que admiro: Ana de la Guerra y Charo Iglesias».

Casquetes de buntal

Julia Ruiz, el alma mater de la sombrerería Rubín de Celis, es una mujer tan organizada que se ha traído escrita la entrevista. Procuradora de los Tribunales, lo ha dejado todo para dedicarse a vestir las cabezas de las mujeres

Con su determinación, Julia Ruiz seguro que pone de moda la próxima temporada otoño-invierno los casquetes de buntal, un tipo de paja prensada. «Son pequeños y medianos y vuelven con fuerza los brocados, los velos vintages, las flores de seda, uno de nuestros fuertes, y como pieza estrella la chistera de fieltro en lana fría y con cintas de terciopelo. Los colores, el nude (carne); el rosa maquillaje, el vino tinto, el fucsia y el coral. En Rubín de Celis han crecido los encargos para novias hasta el extremo de que una conocida cadena del sector se ha puesto en contacto con nosotros para hacerle una selección de tocados. La publicidad es importante porque, gracias a la mención en ABC de mi idea, fuimos pioneros en organizar el I Ascot Andaluz en el Gran Hipódromo de Andalucía Javier Piñar Hafner. También seguimos con el servicio de alquiler de tocados y sombreros y tenemos en proyecto la distribución en España de una línea limitada de nuestras colecciones de otoño-invierno, tanto en sombreros de novia como en damitas. Sólo tendremos un punto de venta por ciudad. Ofrecemos exclusividad y el dominio completo de la marca. Lo haremos poco a poco empezando por Andalucía y Levante, para ampliar la red en la primavera de 2012».

Sortear la crisis

Cuenta Julia Ruiz que ha aumentado la mano de obra en su taller, que dirige con mano de hierro en guante de seda Gemma, su madre. «Nuestro sombrero se pone la crisis por montera. Hemos incrementado las ventas un 60% con respecto del año pasado y sin tener ninguna subvención», explica.

Y remata: «Las redes sociales y los blogs nos han hecho muy populares, además de introducir complementos que están de última para acompañar a los sombreros en bodas y otros actos, como los guantes y los mitones. Los tenemos en plumetti, encaje, ganchillo y piel y los teñimos al tono. La elección de un sombrero o tocado es complicada, porque conlleva un estudio de la personalidad, la altura, el estilo, la edad de la clienta, además del momento del día en que se lo va a poner. Hay locuras como pamelas de tarde, motivadas por el intrusismo en la profesión. Nosotros intentamos trabajar con procesos antiguos como planchas de hierro, hormas de madera, modelar con junco y elaborar a mano el proceso de cosido y pegado. Mi máxima satisfacción es que en las últimas bodas importantes que se han celebrado ha habido como mínimo un Rubín de Celis».

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